jueves, 3 de diciembre de 2009

La Bodhi.


Confieso que éste es mi segundo blog... el primero es privado pero todo el mundo sabe para quién es...mmmm pero no era para escribir acerca de ese primer e incompleto blog por el que empiezo ésto. Las razones, la razón es ésta:

Navegando por la red, cosa que ahora ocupa todo mi tiempo, me encontré con un blog maravilloso, lleno de autores y miles de comentarios, por no decir seguidores.
-Yo quiero tener un blog así- pensé..... y 20 minutos después aca estoy, dispuesta a escribir y escribir y seguir escribiendo, narrando infinita cantidad de cosas que me suceden día a día.

No sé si a uds. les llegue a interesar, me viene importando un cacahuate, pero de un tiempo para acá he sentido una necesidad imperiosa por escribir tooooodo, desde la mosca que pasa, hasta el olor de la Bodhi, que su olor ha estado excepcionalmente penetrante estos días.

Ah , la Bodhi, es mi perra, tiene ocho años y mi hermano y yo acordamos en que padece de Vitiligo, esas no pueden ser canas.
Hablando de la bodhi, iré a meterla porque el tiempo de frío ha empezado y no quisiera que se enfermara.Pobrecita, ojala Dios me ayudara a ser la persona que mi perra cree que soy.

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Han pasado casi 15 minutos desde que dije que la metería , pero no me he despegado de mi asiento... afortunadamente La Chabela entró a mi cuarto para darme un paquetito de chicles sabor uva y le dije que le hablara a mi Bodhi.

Chabela: -¿a María?

Laura: psh, a la Bodhi, dile que venga.

Chabela: jaaaajajjajajaj yo pensé que a María.

(María es mi prima)

Y Voilá, la bodhi ahora duerme plácidamente junto a mi que escribo éstas palabras. Espero que no tenga pesadillas porque odio despertarla, aunque sé que tiene un mal sueño, pobrecita, a nadie deberían despertar tan bruscamente.

Escribo sobre la Bodhi, porque ayer soñé que le pegaba pues se orinaba en mi cuarto. Quería dejar de pegarle pero no podía, me era imposible. Cuando desperté le limpié muy bien su orejita y la atendí como se atiende a un buen amigo... La quiero mucho, aunque acepto que ésta vez me movió la culpa por haberle pegado, no importa que haya sido un sueño.

Somos lo que soñamos.

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