miércoles, 28 de julio de 2010


Tiene escasos 2 meses que yo no puedo ver una motita de polvo en mi cuarto porque se me revuelve el estómago, y eso es un gran avance ya que mi cuarto se ha caracterizado la mayor parte de mi vida como, en palabras de mi madre, un verdadero chiquero. Nunca me importó, de hecho me divertía verlo tan desordenado y apestoso, sobre todo sucio.
Ahora eso es diferente, y se siente bien, es como entrar a la recamara de alguien a quien yo no conozco pero que me agrada su compañía. Todo esto de la recamara es porque hoy mi madre, con su infinita sabiduría me dijo: Ya no le eches tanta grasa a tu cuepecito... trátalo como tratas ultimamente a este cuarto...
Se me cayeron los calzones, una vez más tiene razón y yo no lo había visto de esa manera.
Es muy cómodo atragantarse de comida y echarse a dormir , pero cuesta mucho trabajo, al menos a mi , pararse, ponerse la vestimenta adecuada e irse a sudar como becerro hora y media, o dos horas en mis dias buenos para despues bañarse por segunda vez al día, y llegar a la casa para dormir y para empezar de nuevo. Ahora que lo escribo no suena tan mal, lo que me falta a mi es disciplina... siempre disciplina.
Empezaré desde hoy un nuevo estilo de vida. Siempre empezaré un nuevo estilo de vida, uno mejor por si el anterior no pude sostenerlo. Y como siempre lo he dicho, despues de haberlo escuchado en no sé qué película... "El mundo sería un lugar mejor si actuaramos como si nuestra madre estuviera detrás nuestro"
Qué cierta esa frase...


No hay comentarios: