jueves, 30 de septiembre de 2010


Durante toda mi vida siempre quise encontrarme con alguien que no tuviera faltas de ortografía, alguien a quien le gustara la poesía tanto o más que a mi, alguien quien tuviera esa rara fascinación por plasmar lo que siente en papel y nunca tuve esa suerte. Aunque a mis pocos amigos los quiero demasiado y escuchaban atentos lo que quería leerles de cualquier autor e incluso algo mío me respondían con un: está padre... y era todo.
Ahora que estoy en la carrera de Literatura me siento en el paraíso... el segundo día alguien me hizo notar la falta de dos o tres acentos que se me escaparon y me sentí en mi casa.
Además hay una mujer que escribe maravillosos poemas, me gustan mucho y se lo he dicho: "creo que de todos los que estamos aquí, tú y yo somos las únicas que estamos realmente por amor a las letras" no pudo negar tan evidente verdad y sólo asintío con su cabeza.
Y después de leer a mis otros compañeros me doy cuenta de que ya no he escrito poemas... mis únicos poemas están en otro blog y realmente extraño escribir ese tipo de cosas, pero la influencia que está teniendo en mi R. Bolaño es grande y difícilmente podría ignorarla.
Ahora estoy con la idea metida en la cabeza de que los floreros son, efectivamente como dice Bolaño, una entrada al infierno.... me inquieta esa idea ... mucho.
Comenzaré a mirarlos para temerles, para acercarme a ellos haciendo una espiral en el piso y deberé luchar con todo mi ser para no meter la mano... ¿qué pasaría? , mejor no lo hago y espero a ver qué es lo que tienen que hacer los floreros en la vida, porque casi siempre, los floreros están sin flores, o con flores secas.

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